Vamos “ a quedar bien “ con el vecino

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QualitDesde que era un niño en casa, en la escuela y en general en mi entorno más cercano a través de diferentes mensajes más o menos explícitos se me inculcó lo que podríamos denominar una “ norma básica” encaminada a preservar una “ buena imagen” de mi propia persona y de mis allegados. Este pensamiento, con sus conductas aparejadas, se da en muchas personas y situaciones a lo largo de sus vidas. No deja de ser una especie de obsesión psicosocial que nos anima a “ quedar bien” con los otros, aparentar que todo nos va bien y ,sobre todo , a eliminar cualquier sospecha que pudiera hacerles pensar que uno está involucrado en cualquier situación conflictiva y, por lo tanto, negativa.

Esta “ norma básica” se me fue repitiendo una y otra vez, hasta integrarse totalmente en los más profundo de mi mente, de tal manera que no ha sido hasta hace relativamente pocos años cuando no la he puesto en duda o la he relativizado , dándole la justa importancia que merece. De hecho, esta norma y sus correspondientes conductas han provocado que se me viera como un niño, luego un adolescente y posteriormente como un adulto educado, correcto y no problemático.
Hasta aquí todo correcto.

Pero, ¿qué hay de la otra cara de dicha conducta influenciada por esa norma?. Esta obsesión, este ansia de quedar bien con los otros, en muchas ocasiones ha preservado mi buena imagen y hasta la satisfacción de hacer bien las cosas, de ser educado y detallista, pero al mismo tiempo me ha limitado terriblemente ya que no me ha permitido, en realidad, ser sincero con lo que pensaba y sentía en numerosos episodios de mi vida, situaciones conflictivas o sencillamente situaciones agradables de mi vida y hasta qué punto me ha limitado la fuerza para decidir qué hacer o no hacer frente a situaciones varias de mi vida.

Pues bien, como mediador profesional con experiencia en varios servicios de mediación comunitarios, detecto que una parte de la población a la que ofrecemos como servidores públicos nuestros servicios en mediación y gestión alternativa de conflictos , suelen actuar según la “ norma del quedar bien” pero desgraciadamente adoptan aquellas conductas en las que asocian el quedar bien con el evitar al abordaje del conflicto, negándolo , como si no fuera con ellos o como si ellos no tuvieran ningún problema con nadie. Consecuentemente esto provoca que no acepten voluntariamente el ir a una sesión conjunta de mediación para confrontarse con “ esa realidad” de la que en parte están huyendo no fuera el caso que alguien del pueblo pudiera enterarse que “ ui fíjate está en un proceso de mediación con tal vecino”.

En las poblaciones relativamente pequeñas este sentimiento ( por otro lado comprensible) de minimizar las diferencias y las discordias sobre aspectos concretos vinculados con la convivencia, dejándolas de lado, casi reprimiéndolas en las esfera de lo más íntimo, impide muchas veces que sean están misma personas que superen esta norma, mantra, sentimiento y sean capaces de por ejemplo acudir a una mediación para dialogar y exponer una serie de problemas concretos con aquel o aquella vecina que con la cual sabes que tu hijo va a la escuela de su hijo .etc.

Creo que hay que seguir haciendo más y mejor pedagogía de la Mediación para que tal vez en algunos años se produzca un cambio mental y cultural en el que una mayoría de la población vea a la mediación como la verdadera forma de quedar bien con uno mismo y con el vecino/a con el que le une algún conflicto vecinal o comunitario.

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